Foto: www.tourdepologne.pl

Cuando un ciclista muere sobre la bicicleta inmediatamente pasa a ser recordado como un héroe. Tristemente si nadie lo conocía a partir de ese momento jamás lo olvidarán. Luego llegan los homenajes y todos lo sentimos como en carne propia, como si fuera un amigo cercano. La muerte nos sacude, nos hace ver el peligro al que todos estamos expuestos cada vez que nos subimos a la bicicleta y enganchamos la zapatilla al pedal. Si algo aprendí de mi época de entrenar para correr es que todos los días es un desafío con la muerte; en entrenamiento o en carrera siempre está ahí, se hace presente no una ni dos vez al día, todo el tiempo se aparece.

Morir pedaleando sin lugar a dudas no es la mejor manera de dejar este mundo, ni la forma en la que a cualquier ciclista le gustaría que lo recordaran,  más que nada uno piensa en la familia, en el dolor que les puede causar, el que se va descansa, los que se quedan son los que tienen la difícil tarea de continuar.

Bjog Lambrecht era un chiquilin de 22 años, con todo el futuro por delante no sólo en el ciclismo sino en la vida misma. A esa edad y siendo deportistas es poco lo que se ha vivido, el mundo gira entorno a entrenar, comer, recuperar, dormir, viajar, correr y volver a casa a lo mismo.  Es una vida demasiado cuadriculada que cuando se acaba – me imagino que los que les ha tocado pasar por esto se cuestionarán si valió la pena tanto tiempo encima de una bicicleta – tanto tiempo apartados de la familia, de los amigos, del mundo real. Es la opción de vida que elegimos, la que muchos cuestionan por el sufrimiento constante y el riesgo al que estamos expuestos pero en el fondo es lo que nos mantiene vivos, con la mente despejada, las emociones neutralizadas y la capacidad de reacción activa.

Se fue Bjorg Lambrecht y aunque confieso no lo conocía la noticia me golpeó, la muerte a esa edad y de esa manera no es fácil de asimilar para nadie y mucho menos para esa alma que muy seguramente está perdida preguntándose, qué pasó ? Físicamente no siente nada el impacto lo dejó inconsciente pero a nivel espiritual, es un choque muy fuerte, a esa alma le tomará tiempo aceptar que debe dejar el plano terrenal y partir a un mejor lugar.

Fotos: www.tourdepologne.pl/

Los homenajes por supuesto no se hicieron esperar, al interior del Tour de Polonia al terminar la etapa 3 tras la noticia todo era consternación. Para la etapa 4 decidieron neutralizarla, reducir el recorrido de 173 a 133 kms, no declarar ganador y el equipo Lotto Soudal con todo el dolor encima por la pérdida de su hijo mejor,  fue el encargado de estar en la línea de partida encabezando el pelotón, los compañeros de Lambrecht portaron el dorsal 143 en su espalda, la afición salió a las calles con pancartas con el número y su nombre, los comisarios, miembros de la organización y demás ciclistas portaron un lazo negro en el brazo, los carros de los equipos detenidos en la partida hicieron un minuto de silencio en honor de este jóven promesa que se fue seguramente sin cumplir muchos sueños a pesar de lo que mucho que alcanzó hacer en su paso por el ciclismo.

Amigo ciclista, sea precavido jamás se confíe, esté siempre muy atento, procure ser lo menos imprudente y siempre que salga de casa pídale a la divinidad que la legión de ángeles lo protejan. Gracias por Acompañarme, seguimos En la Ruta.

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